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Escabiosis: una infestación parasitaria de la que no debemos olvidarnos

Hacinamiento, pobreza y malas condiciones higiénicas son factores de riesgo que aumentan la incidencia y prevalencia de la escabiosis es niños y adultos.

La escabiosis o sarna, es una infestación parasitaria causada por el ácaro Sarcoptes scabiei var. Hominis, la cual se considera una epidemia global, endémica en muchos países con escasos recursos dada las condiciones de riesgo que emanan de la pobreza, la marginalidad y el desconocimiento.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se estima que en cualquier momento en que se calcule, la cifra de personas en todo el mundo que padecen sarna ascienda a 200 millones.

En Latinoamérica, según el trabajo de la laboratorista Medina Bejarano (2016), la escabiosis afecta a la población en una tasa de frecuencia del 1 al 8% aproximadamente, pudiendo aumentar hasta un 15% en personas ancianas con comorbilidades.

Mientras que en el Ecuador, la médica Gaibor Carpio, en su trabajo de grado final, explica que aunque no existen investigaciones de prevalencia general sobre la escabiosis, en estudios iniciales se determinó que entre las comunidades indígenas el 50% de los casos se produce en niños y el 25% en adultos.

Por ello, este artículo intenta ahondar más en las investigaciones académicas sobre la escabiosis y las nuevas actualizaciones y tratamientos dérmicos que pueden llevar al control y erradicación de la enfermedad.

  1. ¿Qué es la escabiosis o sarna?
  2. ¿Cómo se transmite?
  3. ¿Cuáles son los síntomas de la sarna?
  4. ¿Cómo puedo saber si tengo escabiosis y no una patología diferente?
  5. Tipos de sarna
  6. ¿Qué factores predominan aún el contagio de la escabiosis?
  7. ¿Cuál es el mejor tratamiento para la sarna?
  8. Bibliografía

¿Qué es la escabiosis o sarna?

La Organización Mundial de la Salud la registra como una infestación parasitaria causada por Sarcoptes scabiei var. hominis. Este ácaro microscópico se mete en la piel y deposita huevos, lo que acaba desencadenando una respuesta inmunitaria del huésped que origina un prurito intenso y exantema. 

La escabiosis afecta a cualquier persona, independientemente de su raza, sexo, o clase socioeconómica, incluso independiente de sus hábitos de higiene, se calculan más de 300 millones de casos en el mundo con esta enfermedad en un año, se lee en el artículo médico “Aspectos epidemiológicos de la escabiosis infantil en el servicio de Miscelánea. Hospital Pediátrico Docente. Bayamo”, publicado en 2020.

¿Cómo se transmite?

El contacto directo con la piel de un individuo infectado, se considera aún el primer modo de transmisión de la sarna, y el riesgo aumenta, si el portador presenta costras en la piel.

Por ello, la escabiosis es considerada una enfermedad de transmisión sexual (ETS) porque se transmite por contacto humano estrecho, porque el ácaro no sobrevive fuera de su huésped, a temperatura ambiente, más de 24 a 36 horas.

La infección puede adquirirse también a partir de animales domésticos parasitados, en cuanto a la ropa o artículos personales infestados, es poco probable el contagio. Como hay un período asintomático de infestación, la transmisión puede producirse antes de que la persona inicialmente infestada presente síntomas.

Existe una sensibilización cutánea que dura alrededor de un mes, que es el tiempo que puede estar el parásito en el organismo sin causa clínica, por lo que el periodo de incubación se considera de 30 a 60 días.

¿Cuáles son los síntomas de la sarna?

Todas las investigaciones arrojan que los pacientes con sarna, presentan prurito intenso, surcos lineales y vesículas alrededor de los pliegues de los dedos de las manos, las muñecas, las extremidades superiores e inferiores y la línea del cinturón.

En lactantes y niños pequeños, pueden tener un exantema (erupción cutánea conocida como sarpullido) más generalizado, que incluye la afectación de las palmas de las manos, las plantas de los pies, los tobillos y, a veces, el cuero cabelludo.

Pueden observarse nódulos inflamatorios de sarna, particularmente en el pene y el escroto, en los hombres, y alrededor de los pechos, en las mujeres.

En casos de personas con sarna hiperqueratósica presentan costras gruesas con descamación que pueden estar más extendidas por el cuerpo, incluida la cara.

TENER PRESENTE

  1. El signo más típico de la sarna es el prurito intenso particularmente molesto durante la noche por lo que los niños que la padecen suelen estar intranquilos y generalmente duermen muy mal.
  2. La erupción de la sarna se caracteriza por presentar pápulas, costras, pequeñas vesículas, túneles, ubicándose principalmente en pliegues y en genitales y tienden a ser generalizadas.
  3. En niños mayores y adultos se presenten típicamente entre los dedos y en las muñecas, codos, axilas, pechos, inglés, y genitales.
  4. En los bebés, en las manos, pies, y axilas se afecta casi siempre y a veces en el cuero cabelludo y cara.

Se pueden encontrar indicios de daño renal agudo en hasta el 10% de los niños con infestación por sarna en contextos de escasos recursos y, en muchos casos, ese daño persiste años después de la infección, lo que provoca en parte daño renal permanente.

¿Cómo puedo saber si tengo escabiosis y no una patología diferente?

Muchos trastornos cutáneos tienen síntomas parecidos a la sarna, por lo que se requiere de una anamnesis detallada para realizar un diagnóstico adecuado de la enfermedad.

Lo que se busca en la observación de las lesiones, es la  identificación  del  ácaro  hembra,  huevos  o heces (escíbalos).

Para ello se hace una técnica directa, que consiste en el raspado de piel o prueba de Muller, realizada con una lámina de bisturí estéril, procurando llegar hasta el estrato corneo de la piel para asegurar el arrastre de las formas parasitarias, dicho material se recoge en glicerina, aceite mineral o KOH, y se procede a observar en el microscopio el ácaro, sus huevos o heces.

Otra técnica es mediante el uso de cinta pegante conocida como acaro – test.

Y la prueba de surco, esta técnica consiste en pasar un lápiz de tinta o plumón por la lesión y luego se limpia con un algodón con alcohol para retirar la tintura. Si la tinta se queda solo en el túnel; la prueba es positiva.

Tipos de sarna

Existen varios tipos de sarna, la laboratorista clínica Medina Bejarano, los detalla en su artículo final de grado, dividiéndolos en sarna costrosa, nodular, animal e incógnita.

Sarna costrosa

También conocida como “sarna Noruega”, es una forma severa de sarna, que se presenta en pacientes con sistema inmunológico debilitado, enfermedad neurológica, ancianos, discapacitados o incapacitados mentales.

Su característica principal es la aparición de gruesas costras de la piel que contienen un gran número de ácaros de la sarna y huevos. Se presentan en palmas, plantas, codos y, rodillas y uñas. Al tener una gran cantidad de ácaros, el contagio se lleva a cabo por el contacto mínimo.

Sarna nodular

En este cuadro de la enfermedad se cursan con nódulos escabióticos pruriginosos que simulan un linfoma cutáneo tanto clínica como histológicamente, al parecer por hiperreactividad inmune individual.

Se localizan con frecuencia en áreas cubiertas como genitales masculinos, ingle y axilas. Es probable que estas lesiones sean consecuencia de reacciones de hipersensibilidad al ácaro.

Sarna animal

Es otro tipo de escabiosis producida por variedades de S. Scabiei, (variedad canis, catis, equis y otros) que parasitan perros, gatos etc. Sin embargo este tipo de sarna es transitoria y auto limitadas ya que no ingresan en la piel humana y sola afecta a las áreas corporales que contactan con el animal.

Sarna incógnita

Es aquella con lesiones muy escasas o poco frecuentes de difícil diagnóstico; ocurre en personas con corticoides tópicos y en personas muy aseadas.

¿Qué factores predominan aún el contagio de la escabiosis?

Entre los factores de riesgo que aumentan la incidencia de la escabiosis a nivel mundial, están la pobreza, el hacinamiento, la desnutrición, la promiscuidad sexual y las malas condiciones higiénicas.

Pero en la actualidad también resaltan el desconocimiento y la deserción, es decir, en el primer caso, muchos ignoran la realidad de esta enfermedad y cuando se presentan los primeros síntomas no acuden al médico o buscan terapias alternativas para su recuperación.

Mientras el segundo caso, los infectados que han sido diagnosticados y tratados, desertan el procedimiento médico, lo que conlleva a un rebrote de la enfermedad y en casos graves, un contagio masivo.

Así también se lee en un informe de la Revista Vive, que la  edad  es  un  factor  que  influye  en  la prevalencia   de   la   escabiosis,   pues  se  ha demostrado que es mayor en la infancia que en el adulto. A la vez se ha observado que la enfermedad aumenta en otoño e invierno, disminuyendo en primavera y verano.

Ácaro Sarcoptes scabiei

La hembra adulta es la causante de la enfermedad; mide aproximadamente 0,35 mm de longitud, es redonda, blancoamarillenta y tiene 3 pares de patas cortas, unas chupadoras y otras erizadas con muchas espinas.

Por la especial disposición de las patas, el ácaro sólo puede ir hacia delante. El macho es más pequeño, aproximadamente 0,2 mm, tiene menos espinas y tras la cópula muere.

¿Cuál es el mejor tratamiento para la sarna?

La ONU, da como tratamiento principal a la sarna la aplicación de un escabicida tópico como permetrina al 5%, malatión al 0,5% en base acuosa, emulsión de benzoato de bencilo al 10-25% o pomada de azufre al 5-10%.

También se explica que la ivermectina oral es muy eficaz y está autorizada en varios países. Lo que deja claro el informe a las personas en tratamiento, es que el prurito se suele intensificar durante 1 a 2 semanas cuando el tratamiento es eficaz.

Recomendaciones:

La investigadora Manuela de la Caridad Valdés Abreu, en su artículo ‘Actualidades en escabiosis’, publicado en la Revista Cubana de Medicina General Integral, da varias recomendaciones que al día de hoy siguen siendo primordiales para la erradicación de la enfermedad.

  1. La primera de ellas, se basa es desparasitar al paciente y a los convivientes con o sin síntomas, debido a que el prurito sólo aparece a partir de la segunda o tercera semana después del contagio y persiste por otras dos semanas, aproximadamente después de la curación.
  2. En un segundo punto, señala la importancia de las medidas de higiene respecto a la ropa usada y lugar de descanso (cama) del paciente, que debe cambiarse diariamente mientras dure el tratamiento. Y para que esto sea mucho más efectivo, las cobijas, colchas y ropa, deben plancharse. Aquella que no pueda someterse al planchado, debe asolearse por  4  horas  o  ser  guardada  por  7  días  luego  de  la última postura ya que en ese tiempo el ciclo de vida interrumpido del ácaro lo destruye
  3. En una tercera arista, se debe evitar un nuevo contagio, proveniente de personas frecuentes en el hogar o de quienes se sospeche la enfermedad.
  4. Cuarto, establecer un tratamiento sintomatológico del prurito, con antihistamínico y de las infecciones secundarias. Debe tratarse la piodermitis (pus en la piel) con la limpieza de la zona con sustancias antisépticas; se indicaran los antibióticos de acuerdo con la causa.
  5. Y por último, indicar un tratamiento específico: utilizando varias drogas y combinaciones a base de azufre y lindano.

Asistir a consulta:

La escabiosis debe ser diagnosticada y recetada por un profesional, más aún, debe existir un seguimiento para llevar la enfermedad controlada y que no sea una limitante. Botica Barcia y fundación ‘José Barcia Bravo’, brindan consultas gratuitas para cada uno de los ecuatorianos.

En el siguiente link podrá encontrar a los profesionales de la Fundación ‘José Barcia Bravo’ y ver los horarios de atención de cada uno de ellos. Y si no quedó claro, las consultas son gratuitas.

O también puede darle clic a la imagen para redirigirlo a la página de los especialistas.

Bibliografía:

  1. Abreu, V., & de la Caridad, M. (1997). Actualidades en escabiosis. Revista Cubana de Medicina General Integral13(4), 378-384.
  2. Campillos Páez, M., Causín Serrano, S., Duro Mota, E., Agudo Polo, S., Martínez Ramírez, M. O., & Sánchez de la Nieta Martín, J. M. (2002). Escabiosis: revisión y actualización. Medifam12(7), 40-54.
  3. Gaibor Carpio, H. N. (2016). Conocimientos de los cuidadores sobre la escabiosis en niños atendidos en el Centro de Salud Santiago de Guayaquil. propuesta preventiva (Doctoral dissertation, Universidad de Guayaquil. Facultad de Ciencias Médicas. Escuela de Graduados).
  4. Medina Bejarano, L. T. (2016). Identificación del Ácaro Sarcoptes Scabiei V. Hominis y su Relación con la Escabiosis (Bachelor’s thesis).
  5. Peraza Rodríguez, M. D. (2021). Intervención educativa para la prevención de la escabiosis dirigida a representantes de preescolares de 5-6 años. Revista Vive3(9), 122–128. https://doi.org/10.33996/revistavive.v3i9.52 (Original work published 22 de diciembre de 2020)
  6. Saldaña Aldana, M., Fajardo Cabrales, Y., Polanco Zamora, A. L., Ponce Suros, Y., & Gonzales Llovet, N. (2020). Aspectos epidemiológicos de la escabiosis infantil en el servicio de Miscelánea. Hospital Pediátrico Docente. Bayamo. Multimed24(1), 7-23.
  7. Santos-Juanes, J., Galache, C., Martínez-Cordero, A., Curto, J. C., & Sánchez-del Río, J. (2012). Sarna: revisión de la clínica y nuevos tratamientos. Revista Española de Sanidad Penitenciaria3(1).
  8. Tomado de la URL. Sarna (who.int). El día 14/04/2021.
  9. Tomado de la URL. Sarna costrosa | Genetic and Rare Diseases Information Center (GARD) – an NCATS Program (nih.gov). El día 14/04/2021.
  10. Zambrano, F. A. R., & Corredor, P. C. (2002). Manejo práctico de la escabiosis en niños. MedUNAB5(14), 112-112.