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Parasitosis: secuelas en el crecimiento y desarrollo de los niños

Por cada infección por parásitos intestinales los niños pierden en promedio 3,75 puntos de su cociente intelectual.

En la actualidad, las infestaciones por parásitos son consideradas un problema de salud pública en todo el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que más de 2 millones de personas a nivel global, principalmente menores de edad, están infectados por parásitos intestinales (Guachi Díaz, 2012), y en América Latina y el Caribe, 46 millones de niños están en riesgo (Salud, 2021).

Los infantes portadores, pueden desencadenar anemia, bajo peso, mal nutrición, crecimiento retrasado, alteraciones en el desempeño educativo, ausentismo y deserción escolar.

Lo alarmante, se centra en un informe de 2019, en el que se hace una relación directa entre el número de parásitos y  la pérdida en el cociente intelectual, calculándose que por cada infección por parásitos  intestinales los niños pierden en promedio 3,75 puntos de su cociente intelectual. (Vásquez, 2019).

De allí la importancia de las buenas prácticas de higiene personal y el uso de antiparasitarios, lo que podría reducir hasta en un 82% el retraso en el crecimiento, un 48% mejoraría el apetito, y enfermedades como la anemia, podrían prevenirse y reducirse.

Parasitosis

El parasitismo, es la relación entre dos especies; el parásito y el huésped. Los parásitos, son organismos unicelulares microscópicos que afectan al organismo del huésped, este microorganismo invasor compite por el consumo de las sustancias alimentarias que ingiere el huésped, llevándolo a la desnutrición, secuelas en el desarrollo y problemas de salud grave.

En la actualidad, pese a los avances médicos de diagnóstico, tratamiento y prevención, los parásitos afectan mayoritariamente a los niños, ocasionando alteraciones en su desarrollo y crecimiento y dejando secuelas para toda la vida, muchas de ellas irrecuperables.

Una infección por parásitos en los menores, se debe al contacto por el suelo contaminado con materias fecales (geohelmintos o helmintos HTS), puesto que los parásitos intestinales no se reproducen en el organismo humano, los de mayor prevalencia en este grupo etario, son los áscaris, tricocéfalos y  uncinarias.

Afectación

Los grupos más afectados son escolares, preescolares y mujeres gestantes. El primer grupo, está comprendido por niños de 5 y 14 años de edad, quienes tienen una alta prevalencia de parasitosis, pues están en una edad de constante crecimiento y de una mayor demanda de nutrientes.

Le siguen los preescolares, niños de 1 a 4 años, y con mayor afectación de ascaridiasis, un parásito con forma de gusano que puede medir hasta 30 centímetros, habita en el intestino delgado.

A estos dos grupos se le suman, las mujeres gestantes, que por sus labores domésticas y en el campo, están expuestas a contraer parásitos HTS, más aún, corren el riesgo de desnutrición y anemia, dos enfermedades que no solo ponen en peligro la vida de la madre y del feto, sino que predisponen a un riesgo mayor de partos prematuros y de recién nacidos con bajo peso.

Contagio

Existen distintos parásitos, como amebas, trichuris, áscaris, uncinarias, tricocéfalos, entre otros, pero normalmente de la mayoría de ellos, se trata de una infección ano-boca. Es decir, la persona parasitada expulsa miles de huevos diariamente en las heces, lo que en condiciones higiénicas bajas, estos huevos contaminan el suelo y pueden ingerirse por cuatro vías.

En un primer punto tenemos a las frutas y legumbres que han sido abonadas con estiércol y luego no han sido correctamente lavadas. A ello se le suma, una inadecuada limpieza de manos después de haber manipulado la tierra. Asimismo la ingesta de agua contaminada, por medio de la piel, específicamente las uncinarias que ingresan al organismo en forma de larvas a través de la dermis, en casos como pies descalzos.

Sin embargo, la contaminación de persona a persona no existe, ni a través de heces recién expulsadas, porque los huevos necesitan de al menos 3 semanas para volverse infectantes.

Síntomas

Los geohelmintos o helmintos HTS, tienen un amplio rango de síntomas y signos, entre los más comunes, tenemos dolor abdominal, disminución del apetito, malestar general, debilidad, diarrea, pérdida significativa de micronutrientes, letargo y comportamiento lento caracterizado por problemas de motricidad fina y gruesa. También hay reducción de memoria y falta de atención, déficit cognitivo, disminución del rendimiento escolar y ausentismo.

Efectos

Tal vez una infestación de parásitos no es cuestionada por la mortalidad que puede desencadenar en niños, refiriéndose a otras patologías en pediatría como neumonía y diarrea, que causan anualmente 2 millones de muerte en niños menores de cinco años, en contraste con los parásitos que al año tienen una mortalidad de 155 mil defunciones (niños de todas las edades).

Pero sí ocasionan efectos irreparables, tales como anemia por deficiencia de hierro, deficiencia  de  micronutrientes, especialmente de la vitamina A, también retardo en el crecimiento, desnutrición, obstrucción intestinal, prolapso rectal, síndrome de disentería y disentería crónica.

En cuanto a las mujeres en gestación, las HTS producen anemia y el riesgo de tener hijos con bajo peso al nacer, con todas las complicaciones que puede conducir este problema.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico consta del reconocimiento del gusano expulsado junto a la materia fecal. En los actuales momentos, no se estima eficaz ni eficiente hacer el diagnóstico individual de  geohelmintiasis a través de exámenes coprológicos. 

Es mucho más efectivo evaluar la prevalencia de la infección a nivel comunitario para definir si hay necesidad de hacer desparasitación masiva y cuántas veces por año. “La OMS recomienda que en aquellas áreas donde la prevalencia de las HTS sea superior al 20%, se haga una desparasitación masiva y periódica a los grupos priorizados para lo cual se deben hacer encuestas de prevalencia e intensidad” (Vásquez, 2019).

Como tratamiento de la HTS, se debe llevar un control de la contaminación del suelo, principalmente con el uso de excretas. De igual forma, prevenir y tratar la desnutrición, mantener una disponibilidad de agua segura, instruir buenas prácticas de higiene personal, usar calzado y desparasitación.

Te gustaría saber más sobre la desparasitación, te invito a leer nuestro siguiente artículo: Desparasitación: ¿Cómo debemos actuar ante una infestación en nuestros niños?

Bibliografía

  1. Guachi Díaz, M. E. (2012). Determinar la influencia de la parasitosis en el proceso de aprendizaje en los niños del Cuarto año de Educación Básica de la escuela fiscal Dr. Víctor M. Peñaherrera del cantón Quero de la provincia de Tungurahua” durante el período noviembre 2010 marzo. Obtenido de http://repositorio.uta.edu.ec/bitstream/123456789/2734/1/tebp_2011_293.pdf
  2. Salud, O. P. (19 de 04 de 2021). Organización Panamericana de la Salud. Obtenido de https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=9842:2014-growing-up-without-parasites&Itemid=135&lang=es
  3. Vásquez, L. C. (2019). Parásitos y antiparasitarios en niños. Medicina UPB, 38(1), 46-56. Obtenido de https://revistas.upb.edu.co/index.php/medicina/article/view/777/602