Las dermatofitosis, la pitiriasis versicolor y la candidiasis cutánea son las micosis superficiales más frecuentes, predisponen una alta morbilidad, afectando a 1,5 billones de personas, el 25% de la población mundial.

A nivel cutáneo, la existencia de hongos, parásitos y bacterias se centra en una coexistencia normal que constituye un complejo ecosistema en permanente interacción con el huésped (humano). Este ecosistema tiene una doble función protectora de la piel, como barrera física e inmunológica, pero cuando este ecosistema se trastorna, se generan consecuencias negativas que predisponen la aparición de enfermedades (micosis superficiales), (Patiño & Morales, 2013).

Las micosis superficiales, como lo explica un artículo de la Revista Cubana de Medicina General Integral, son infecciones cutáneas y/o mucosas, producidas por distintos grupos de hongos patógenos para el hombre.

Los hongos como organismos microscópicos, en compañía de las bacterias y los virus, son responsables de diferentes enfermedades en la piel, ocasionados por alteraciones de la microbiota, cambios ambientales u ocupacionales y hábitos de higiene inadecuados.

En el trabajo de César Eduardo Acaya (2019), señala que los hongos prefieren ambientes húmedos y calientes, pueden prevenirse y tratarse. En la piel, se alojan en los tejidos muertos del cabello, las capas superficiales de la piel y las uñas.

En este apartado profundizaremos en cada una de estas micosis y desarrollaremos la pregunta: ¿Cómo afectan ciertos tipos de hongos a nuestra piel?

Enfermedades de la piel, tipos de hongos más comunes

En el mundo, las micosis superficiales se encuentran entre las enfermedades infecciosas más comunes. De estas micosis, afirma la revista científica Investigación Clínica, las dermatofitosis (Tinea Capitis, Tinea Pedis, Tinea Corporis), la pitiriasis versicolor y la candidiasis cutánea son las más frecuentes. Estas micosis tienen una alta morbilidad, afectando a 1,5 billones de personas, el 25% de la población mundial.

Entre los principales signos de las micosis, están la presencia de manchas blancas, elevaciones o picazón (prurito) en la piel, por ello, se debe prestar atención a cada uno de ellos.

1. Pitiriasis versicolor

La pitiriasis versicolor es una infección micótica de la piel, ocasionada por levaduras del género Malassezia. Está acompañada de lesiones maculares ovales o redondas, discrómicas, que forman placas policíclicas con escama furfurácea en la superficie.

Se encuentra principalmente en el cuello, tronco en su porción anterior y posterior, y las extremidades superiores. Aunque, existen otras localizaciones menos frecuentes, como los párpados, las axilas, el pene y el periné. Cuando aparece en las ingles, es difícil de distinguir del eritrasma, con el que puede coexistir.

Tiene una mayor prevalencia en zonas tropicales y subtropicales, en donde el clima es húmedo y caliente, condiciones que favorecen la colonización del hongo.

En el artículo de la revista Medicina Cutánea Ibero-Latino-Americana (2019), se lee que se puede presentar a cualquier edad, pero tiene predisposición en adolescentes y adultos jóvenes, con un pico de incidencia entre la segunda y cuarta décadas de la vida.

Tratamiento

El tratamiento idóneo para la pitiriasis versicolor, son los antifúngicos tópicos, tales como lociones, champús, cremas y geles, los cuales han sido demostrados científicamente. Su principal efecto adverso es irritación en la piel.

El medicamento más estudiado para ello y el cual se ha usado por varios años, es el ketoconazol por vía tópica, debido a que, con él, se puede obtener una curación clínica en 47% a 92% de los casos, y cura micológica en 55% a 95%, a comparación del placebo, con curación clínica de 5% a 10%.

Otra opción de tratamiento es la terbinafina tópica en crema al 1%, que se administra dos veces al día por siete días.

Otras alternativas terapéuticas son el piritionato de zinc en champú, el disulfuro de selenio y el propilenglicol en solución, los cuales han mostrado buena respuesta clínica y adecuada tolerancia.

2. Dermatofitosis

2.1. Tinea Corporis

La tiña del cuerpo, corporis o de la piel sin pliegues, según la revista Pediatría Atención Primaria, se refiere a cualquier afectación de la piel lampiña, con excepción de las palmas en las manos, las plantas de los pies y las ingles.

Tras un periodo de incubación de 1 a 3 semanas, este tipo de dermatofitosis se caracteriza por presentar manchas ovaladas, elevadas y enrojecidas que pican. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo respetando cuero cabelludo, genitales, palmas y plantas del pie. Produce una mancha roja con una parte más clara en el centro que puede estar inflamada o no. Dentro de la tinea corporis existen variaciones clínicas como: tiña inflamatoria de la piel lampiña o granuloma de Majocchi; tiña profunda y tiña incógnita o atípica

2.2. Tiña inguinal (tinea cruris) o de grandes pliegues

La tinea cruris, es la afección más frecuente en las personas que usan ropa ajustada que no permite liberar la humedad. Por ello, afecta la región y las áreas púbica, perineal y perianal.

Los hombres tienen mayor predisponibilidad de padecerla, aunque existe una alta presencia en adolescentes y en algunas circunstancias como la obesidad, la diabetes y la sudoración excesiva.

Provoca sarpullido, picazón y parches rojos en forma de anillo. Existen, además, placas eritematosas descamativas con presencia de erupciones. No suele afectar al escroto ni al pene, lo que la diferencia de la infección por cándida y de la psoriasis.

2.3. Tinea Capitis o tiña del cuero cabelludo

Es la invasión de dermatofitos en el pelo y la piel del cuero cabelludo. Provoca caída del cabello, aparición de puntos negros, picazón en el cuero cabelludo, descamación e inflamación. Este tipo de tiña, afecta además a las pestañas y cejas puesto que ataca los folículos pilosos. Es más frecuente en los niños de 2 a 14 años de edad que en los adultos.

2.4. Tinea Pedis o pie de atleta

Su nombre lo dice, tiene una predominancia en atletas por la constante humedad y sudoración a la que están expuestos. Esta infección micótica genera picazón, enrojecimiento de la piel, y fisuras dolorosas entre los dedos y comúnmente afecta a la uña. Al cursar con prurito esta dermatofitosis, se describen 3 formas clínicas. Interdigital (enrojecimiento, descamación, maceración y a veces fisuras en los espacios entre los dedos); en mocasín (eritema e hiperqueratosis difusa y descamación que afectan a la planta y las porciones medial y lateral del pie); e inflamatoria (pequeñas vesículas, ampollas e incluso pústulas sobre un área de eritema con descamación en la zona plantar media o anterior).

2.5. Tiña de las uñas (tinea unguium) u onicomicosis

La onicomicosis, es una infección ungueal frecuente y crónica, se presenta en adolescentes y adultos, con mayor incidencia en los pies que en las manos. Puede causar dolor y picor en la uña afectada o en la piel subyacente. Este tipo de micosis, se divide en cuatro tipos; el subungueal distal-taleral (mancha de color blanco amarillento en la uña); blanca superficial (manchas blanquecinas de consistencia blanda que pueden afectar a la uña entera); subungueal proximal (cambio de color a blanco parduzco); y onicomicosis endonyx (placa de queratina ungueal invadida y adquiere un color blanquecino).

Tratamiento

Para todas estas dermatofitosis, la revista Pediatría Atención Primaria, dispone un amplio de número de medicamentos antifúngicos tópicos y sistémicos, pertenecientes a las familias de los azoles, entre ellos; clotrimazol, miconazol, ketoconazol, econazol, oxiconazol, etc.).

De las piridonas (ciclopirox olamina), de los tiocarbamatos (tolnaftato), de los benzofuranos (griseofulvina), de las alilaminas (terbinafina) y de las morolfinas (amorolfina). La elección depende del tipo de tiña, de la condición clínica del paciente y de la disponibilidad de los preparados.

3. Candidiasis Cutánea

La candidiasis cutánea es causada por levaduras del género Candida, las cuales pueden invadir la piel y sus anexos con un espectro clínico muy amplio, causando intertrigo, foliculitis, onicomicosis y candidiasis mucocutánea crónica. 

Las levaduras como Candida albicans, Candida tropicalis Candida parapsilosis, son las especies que comúnmente causan estas micosis superficiales, ya que forman parte de la microbiota de piel y mucosas. Los factores predisponentes y/o de riesgo son: humedad local, diabetes, obesidad, enfermedad vascular periférica, infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y disrupción de la barrera epidérmica, entre otros, señala la revista Investigación Clínica (2016).

Tratamiento

Tomando de referencia a un artículo de la Clínica Universidad de Navarra, el tratamiento para la candidiasis cutánea, se basa en un buen diagnóstico y la aplicación de antifúngicos adecuados.

Continúa explicando que un tratamiento tópico podría emplear clotrimazol, miconazol, ketoconazol, sertoconazol, terbinafina o naftilina. Mientras que un tratamiento sistémico, usaría medicamentos como itraconazol o fluconazol.

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La Crema Antihongos, frena el crecimiento de los hongos que causan las infecciones comunes de la piel, y que son provocadas por levaduras, como Candida, o dermatofitos, como Microsporum y Trichophyton. Su principal activo es el ketoconazol, que al igual que otros antimicóticos imidazólicos, parece interferir con el metabolismo de los esteroles de hongos y levaduras.

El espectro antimicótico del ketoconazol es amplio, semejante al del miconazol (antimicótico que detiene el crecimiento de los hongos), e incluye los dermatofitos, especies de Gandida, Goccidioides immitis, Histoplasma capsulatum, Blastomices dermatiditis y Paracoccidioides brasiliensis.
In vitro este fármaco también ha mostrado actividad frente a cocos gram positivos y a concentraciones altas, pero potencialmente utilizables, frente a parásitos como Plasmodium falciparum y Leishmania trópica.

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Bibliografía:

  1. Arcaya, C. E. Tipos de hongos en la piel y su tratamiento. Nutrición3, 05-2019. https://www.dietaproteica10.com/salud/tipos-de-hongos-en-la-piel-y-su-tratamiento/
  2. Capote, Ana María, Ferrara, Giuseppe, Panizo, María Mercedes, García, Nataly, Alarcón, Víctor, Reviakina, Vera, & Dolande, Maribel. (2016). Micosis superficiales: casuística del Departamento de Micología del Instituto Nacional de Higiene “Rafael Rangel”, Caracas,Venezuela (2001-2014). Investigación Clínica57(1), 47-58. Recuperado en 07 de mayo de 2021, de http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0535-51332016000100006&lng=es&tlng=es.
  3. Conejo Fernández, A, Martínez Roig, A, Ramírez Balza, O, Álvez González, F, Hernández Hernández, A, Baquero Artigao, F, Alfayate Miguélez, S, Piñeiro Pérez, R, Cilleruelo Ortega, MJ, Moraga Llop, F, Lucas Gonzales, R de, & Calvo Rey, C. (2016). Documento de consenso SEIP-AEPap-SEPEAP sobre la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones cutáneas micóticas de manejo ambulatorio. Pediatría Atención Primaria18(72), e149-e172. Recuperado en 08 de mayo de 2021, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1139-76322016000400002&lng=es&tlng=es.
  4. Patiño, L. A., & Morales, C. A. (2013). Microbiota de la piel: el ecosistema cutáneo. Revista de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica21(2), 147-158. https://revista.asocolderma.org.co/index.php/asocolderma/article/view/261/239
  5. Ramírez-Godínez, J. B., Carreño-Gayosso, E. A., Soto-Ortiz, J. A., Tarango-Martínez, V. M., & Mayorga-Rodríguez, J. A. (2019). Pitiriasis versicolor: una actualización. Medicina Cutánea Ibero-Latino-Americana46(3), 166-175. https://www.medigraphic.com/pdfs/cutanea/mc-2018/mc183b.pdf
  6. Tomado de la URL. https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/candidiasis. El día 08/05/2021.

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